Por otro lado, sentarse a escribir incoherencias, se puede transformar en un arma de doble filo, ya que se puede conseguir uno de aquellos cuentos fantásticos digno de algún premio de literatura o simplemente pasar a ser un papel más con letras que no tienen significado alguno. Yo prefiero jugármela esta vez por ese papel con figuras casi ininteligibles que solamente buscan tener un significado especial para mí. Y sólo para mí, porque si bien es cierto que como ser humano debo ser capaz de comunicarme con el mundo y comunicar (valga la redundancia) alguna situación, sentimiento o cualquier cosa en general, también es cierto que necesito como individuo, otorgarme ese espacio para comprender mis incomprensibles palabras que al menos tienen un objetivo: entender que rayos está pasando por mi cabeza.
Es que no siempre estamos atentos a lo que está pasando por nuestro alrededor interno. Sí, alrededor interno, porque aun cuando este término suene extraño, existe ese espacio que tiene ideas rondando mi cabeza en esos momentos en que estoy realizando algo concreto.
¿Pero que estoy diciendo ahora? pues parece que mientras realizo esta extraña tarea de escribir un ensayo, estoy pensando en lo que ocurre por ese alrededor interno de mi cabeza que me guía a expresar y transformar en algo concreto lo que pasa por mi cabeza. Es ahora cuando me pregunto ¿es esto una tarea o la posibilidad de mostrar qué es lo que soy?.
La incoherencia está dominando mi mente, y esta a mis manos, porque ya no entiendo lo que escribo y la única idea que tengo clara me dice que estoy rellenando una hoja de papel con las palabras más extrañas que en algún momento pude escribir.
No tengo motivos para contar una historia, parece que la historia de mi vida se está volviendo cíclica y no creo que alguien tenga interés alguno en leer la biografía de una persona común; tampoco tengo razones que me inciten a escribir un gran ensayo que sea capaz de dar la vuelta al mundo como un gran aporte a la humanidad.
Cuando Armstrong pisó la luna, dijo “este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”, pues ahora yo digo que este es un pequeño paso para la humanidad, pero uno muy grande para mí, porque al fin estoy reconociendo que no sé escribir algo interesante y que tenga algún mensaje grandioso. O tal vez sí tiene un sentido o un mensaje: mostrar el propio sin sentido que me lleva a deambular por las calles de la escritura.